“Este edificio, con las características de una alhóndiga, se construyo con el objeto de recaudar los impuestos eclesiásticos, de los cuales el “Diezmo” era el mas importante. En la puerta de la entrada principal todavía se deja ver un letrero que dice: “Colecturia de Diezmos” y que data de las primeras etapas de construcción del edificio.”
Extracto de placas en la fachada del portal (Av. Juárez).
Pero, ¿Por qué la importancia de los edificios históricos? La respuesta esta en cada uno de nosotros. A lo mejor no te mueve para nada una vieja construcción; o tal vez puedas imaginarte lo que a través de sus muros ha sido testigo, cuantos años, cuanta gente… Que este edificio ha visto salir mas veces el sol y ha acompañado en sueños a varias de nuestras generaciones.
Lejos de los datos históricos y de la importancia de su arquitectura, un “monumento” como este, solo tiene la importancia que tú le desees dar…
Historia del Portal del Diezmo:
No existe una fecha registrada para la construcción de este inmueble, pero se estima que data de mediados del siglo XVIII, es decir, 20 o 30 años posteriores a la construcción de los templos principales: la Parroquia y el Templo de los Naturaies que fueron concluidos en la tercera década de 1700. Originalmente el inmueble perteneció al clero secular quien lo dedicaba a almacenar la recolección del diezmo. Posteriormente, durante la guerra de Reforma (1857-1861) paso a manos del Gobierno de la Republica. A principios del siglo XX, siendo Presidente de la Republica, Don Venustiano Carranza lo obsequio a la familia Perrusquia , quedando desde entonces en manos de particulares y en esa temporada se estableció un cuartel del Ejército Nacional por varios años.
A mediados del siglo XX, varios usos se le dieron al Portal del diezmo: Don Saturnino Osornino estableció la Reguladoras de Abastos; posteriormente, en el segundo piso se establecieron las oficinas de la Cámara de Comercio; uno de los salones fue ocupado para bodega de cerveza; uno de los altos muros se acondiciono para jugar frontón de mano y un patio para voleibol; también en uno de los salones de la segunda planta se estableció un club juvenil; en los patios y locales interiores había una granja avícola y los locales hacia la calle fueron ocupados con una tienda de artesanías; también se estableció una vulcanizadora y un restaurant.
Muchos años pasaron en que el edificio fue aprovechado en comercio de diferentes ramos, sin embargo nadie de sus ocupantes se preocupaba de darle mantenimiento por lo tanto, pisos, techos y muros se fueron deteriorando hasta que el inmueble fue considerado peligroso y finalmente quedo vacio.
Extracto de placas en la fachada del portal (Av. Juárez).